SEXO SIN TABÚ: Alcanzar el placer sin necesidad del coito
Un centro de masajes en
Caracas rescata el petting
Una práctica garantiza el orgasmo mediante caricias, besos y roces, sin llegar a la penetración.
Claudia y Jean Carlos vienen de descubrir el “paraíso sexual” en una quinta en Bello Monte donde de lunes a jueves Anita y sus dos ayudantes ofrecen masajes relajantes, y en las noches de jueves y viernes se convierte en sitio ideal para que parejas a punto de caer por el precipicio del hastío recuperen el placer que se les extravió con el paso de los días.
“Yo estaba por poner una lápida a mi vida sexual y dedicarme por completo a mi trabajo y a mis hijos cuando una chica de la oficina, con unos tragos de más, relató su experiencia con el novio: llegar al orgasmo sin penetración”, señala la abogada y consultora laboral, de 36 años de edad, quien evoca cómo fue atraída por la curiosidad y por hacer propia una práctica que al principio tildó de soberana tontería.
Ahora, Andrea y Jean Carlos hablan de esa variante sexual como si la hubiesen inventado. No saben que el petting tuvo sus años de esplendor en la década de los sesenta, luego de que Masters y Johnson divulgaran resultados exitosos de la técnica en parejas con disfunción, como la anorgasmia, vaginismo y la frigidez. Hoy, el petting ha sido rescatado como práctica salvadora para hacer sexo con personas (o parejas) con VIH y pacientes de enfermedades de transmisión sexual.
Besos y caricias. Desde luego, no se trata aquí de una suerte de “ayuno sexual” a la manera de Matt Sullivan (Josh Hartnett) en la película inglesa Cuarenta días y cuarenta noches. El petting hace referencia a un conjunto de juegos sexuales que no terminan en la penetración. La práctica toma su nombre del inglés “to pet”, que significa acariciar, besar, mimar. Como variante se trata de intercambio de caricias y besos eróticos entre dos, en el que todo está permitido menos el coito.
“Yo la recomiendo cuando las parejas jóvenes empiezan a tener relaciones y vienen a confesarme sus temores acerca del sexo; entonces, el petting aparece como una excelente manera de conocer al otro, sin llegar desesperadamente a la penetración”, explica la psicóloga y médico Evelin Gallardo, especializada en casos de disfunción sexual, y quien receta el petting a los matrimonios que desean renovar su sexualidad y salir de la rutina en la cama.
“También es buena opción cuando existe dificultad para alcanzar el orgasmo, en la medida en que los besos y caricias contribuyen a lograr un grado óptimo de excitación, facilitando así el clímax”, agrega.
Vale todo. En el petting se pueden usar las manos, la boca, la lengua o cualquier otra parte del cuerpo. Vale todo, menos coito. La práctica se ejecuta en forma natural y progresiva, sin el desespero del hombre por penetrar y de la mujer por ser penetrada, según la creencia de que sólo así llegan al clímax.
“El sexo es más que penetrar”, recuerda Gallardo, consciente de que “ese tabú que lleva al hombre a valerse solamente del pene le quita la oportunidad a ambos de gozar”.
Gallardo define el sexo como “un acto de exploración”, de modo que aconseja a quienes le visitan que recorran el mapa corporal de las zonas de las caricias. “Hay que sacarle placer a senos y muslos de la mujer, el cuello de ambos, vagina, pene y ano del hombre, lamerse sus cuerpos, hacerse cosquillas… pero esforzándose en que el acto no desemboque en el coito”.
Con el petting gana la mujer, más acostumbrada a las caricias y a acariciar. Ella no requiere una estimulación sexual tan directa y centrada en los órganos genitales, ya que la extensión de sus zonas erógenas es mayor y su imaginación es más amplia, por lo que ese tipo de técnicas le resultan muy agradables. Desafortunadamente, el hombre tiene menos paciencia y una “urgencia pélvica” que le predispone menos al sexo sin penetración.
Lo ideal del petting es que el cuerpo se vuelve un lugar sin frontera.
De la cabeza a los pies, todo vale para hallar la fuente de placer perdida, lo que niega los prejuicios respecto al cuerpo del otro. O como afirmaba uno de los personajes de Woody Allen “¿Es sucio el sexo? Únicamente si se hace bien”.
Por: ELIZABETH ARAUJO
Salud | Sexo
EL NACIONAL
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