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Carmen Hevia Medina: Asedio satánico


El país y su Constitución están asediados, por un grupo de ambiciosos, de babosos y adulantes militares, sin vocación de servicio a la patria.

El diabólico régimen con placer enfermizo
se ensaña contra los presos políticos

 

El gobierno se burla de los estudiantes en huelga de hambre, se siente guapo y apoyado, por un grupo de oficiales pertenecientes a una casta de golpistas. Henchidos de traiciones y de servilismos, en sus pechos lucen orondos las condecoraciones o “chapitas” recibidas por un entreguismo descarado. Sin ningún decoro, aceptan y reciben órdenes de militares extranjeros y justifican su presencia en los cuarteles y su acceso a los planes de seguridad nacional, con argumentos banales. Conductas nunca vistas en democracia, o en dictaduras, pues ni demócratas, ni dictadores, se permitieron jamás atentar contra la soberanía de la Nación, contando con la complicidad de los custodios de las armas de la República.

La mayoría pertenece a una promoción, que intentó asaltar el poder, sin importarles el derramamiento de sangre que causaran. Ufanos declaran, estar casados con el proyecto comunista y con su ejecutor, burlándose y desacatando olímpicamente, el mandato constitucional que les ordena: “estar al servicio exclusivo de la Nación y no al de persona o parcialidad política alguna”. Si bien es cierto, que tienen derecho al sufragio, no les está permitido participar en actos de proselitismo político. Las prédicas del difunto Ceresole, no pueden estar por encima de nuestra Constitución. Deplorable ha sido, su paso por la Administración Pública, en la que han dejado una estela de ineficiencias y corruptelas, dejando muy mal parada a una Institución que otrora gozara del mayor respeto y credibilidad.

Insultando la inteligencia del colectivo, tratan de justificar también, la excesiva compra de armas, diciendo que somos un “país asediado por el Imperio”. Es cierto, que el país está asediado, pero de ninguna manera es por el Imperio. Asediado está, por un discurso implacable de odios, envidias y rencores. Por venganzas políticas y familiares, que al mejor estilo de las peores tiranías de siglos pasados, ordenan prisión y penas, para las víctimas de sus arrebatos. Acosado, por una invasión de extranjeros que pululan como asesores en las Oficinas Públicas del Estado. Por delincuentes sanguinarios, tolerados por un régimen que se niega a desarmarlos; también por hordas, que satánicamente organiza para infundir miedo en un pueblo que se hartó de amenazas y atropellos y que frente a sus propias realidades, perdió por completo sus temores.

El país está asediado, no por el Imperio, sino por la ausencia de formación moral y cívica de los que gobiernan. Por la falta de cultura, de eficiencia, de responsabilidad y honestidad; por la aplicación de fórmulas anacrónicas copiadas de Cuba, que han llevado al país al primitivismo y al colapso económico, moral y físico. Está cercado, por el endeudamiento, por el despelote administrativo y por los escándalos que nos califican como país mafioso.

Venezuela está bloqueada por el desprestigio, a la que la han llevado los malos hijos de la patria. Asediada, por la vergüenza de ser un territorio conquistado por la sagacidad del hombre más malévolo de la historia latinoamericana, que descubrió: debilidad, inmadurez y sobre todo las agallas abiertas por el poder y el mando, en un Teniente Coronel golpista. Un enemigo de la democracia y de la libertad, que nos entregaría en bandeja de petróleo y nos empataría, al estruendoso fracaso económico y social, de cincuenta y dos años de mando Castrista.

El país y su Constitución están asediados, por un grupo de ambiciosos, de babosos y adulantes militares, que sin vocación de servicio a la patria, entraron a los cuarteles buscando los tres “golpes diarios”: desayuno, almuerzo y cena y la oportunidad de un cuarto golpe para apoderarse del mando e instaurar una dictadura indefinida. Militares… que viviendo hoy “sus sueños” de riquezas y de privilegios, olvidan el cumplimiento de la Ley Suprema y amenazan con desconocer la voluntad popular, demostrando su desprecio al país, a la Institución Castrense y a sus subalternos.

Son ellos, los únicos culpables de que la Fuerza Armada Nacional, haya perdido el respeto y la credibilidad de los venezolanos.

Las cartas de Myriam


19.02.2011 Por Myriam Obadía
Abogada venezolana
mybuho7@gmail.com
Twitter: @mybuho7

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