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CAVIM: “Hace seis noches duermo viendo el cielo desde mi cama”


Restos de artefactos que explotaron en Cavim deterioraron los bienes de quienes habitan en las comunidades aledañas.

Algunas viviendas perdieron
techo, puertas y ventanas

 

La explosión afectó 2.300 casas y se cuestionan las fallas que pudieron evitarse con un plan de emergencia

Marbury Angulo vive en el sector 5 de José Félix Ribas, su casa colinda con la reja de El Arsenal, lo más cercano a las instalaciones de Cavim en Maracay. Apenas sintió las primeras explosiones salió de su casa y desde su carro avisaba a sus vecinos. “Salgan, se quema Cavim”, gritaba.

Luego de la explosión más fuerte, funcionarios de Protección Civil y bomberos comenzaron a evacuar a las personas que se quedaron en sus residencias. Señalan que 2.300 viviendas presentaron daños de consideración por la onda expansiva ocasionada por el siniestro del domingo pasado.

En los hogares quedaron as huellas de los destrozos.

La mayoría presenta daños en los techos, ventanas y pisos, donde quedaron las muestras de los artefactos que explotaron.

En el cuarto de Berta Domínguez aún está el orificio que dejó una granada en el techo. “Tengo seis noches durmiendo viendo el cielo desde mi cama”, expresó Berta, quien lleva 40 años en José Félix Ribas.

En la cocina de la vivienda de Marcolina Cáceres hay un hundimiento de cuatro metros aproximadamente, evidencia de que ahí se enterró parte de una granada de mortero. “Yo ya había salido de mi casa, al llegar lo vi. Lo primero que pensé fue que explotaría en cualquier momento”, dijo el ama de casa, quien recuerda que mientras corría para alejarse del incendio escuchaba cuando caían los artefactos explosivos.

Cartones en las ventanas:

Miguel Torrealba pudo evacuar su casa luego de la mayor explosión. Los vidrios de las ventanas de su residencia volaron y tuvo que esconderse debajo de su cama durante la explosión.

“Solo alcancé a ver una luz resplandeciente de color naranja y luego un intenso fuego”, dijo mientras tapaba con cartones las ventanas que se quedaron sin vidrios.

En los edificios de Caña de Azúcar se estremecieron las paredes. En los pisos de los pasillos se observan grietas generadas por la onda expansiva, que alcanzó los 8 kilómetros del perímetro de Cavim.

La explosión fue de tal magnitud que han realizado diez detonaciones controladas para destruir 536 granadas recolectadas hasta ahora por los explosivistas, sobre los terrenos de Cavim, El Arsenal y los urbanismos cercanos.

Un armero que trabajó cinco años en Cavim declaró que fallas en las medidas de resguardo de las municiones pudieron provocar las explosiones en los depósitos.

Lo que falló:

“El caso Cavim es un clásico de errores que no debió suceder”, comentó un coronel retirado del Ejército, ante algunas irregularidades que presuntamente cometieron los mismos militares durante la emergencia.

Cuestionó el hecho de que el soldado utilizó un teléfono celular al momento de notificar la situación, mientras hacía su ronda. En instructivos y manuales de seguridad dentro de instalaciones militares se indica que en depósitos de municiones se deben accionar teléfonos manuales que no generen chispa eléctrica, porque pueden afectar lo almacenado. “¿Por qué no había otra forma de comunicación?”, se preguntó el militar retirado.

Cuestionó también el uso de un vehículo particular y no el carro adecuado para hacer la ronda por los depósitos. Se pudo utilizar un extintor de incendio de por lo menos 20 libras o cajones de arena o cal, pues esto elimina el oxígeno que necesita el fuego para desarrollarse.

El domingo a las 4:30 am, las primeras detonaciones dentro de Cavim despertaron a los habitantes de las zonas cercanas a los depósitos de municiones.

La intensidad y repetición de las explosiones, las llamas, alertaron a las personas de que no se trataba de las habituales prácticas que se realizan dentro de esas instalaciones.

A una hora del incidente las primeras imágenes y los videos de la explosión e incendio en Cavim comenzaron a dar la vuelta al mundo a través de las redes sociales, páginas virtuales de los medios de comunicación y canales de televisión. En ellas se observa cómo los habitantes de los urbanismos José Félix Ribas, La Coromoto, Base Sucre, Caña de Azúcar, ubicados a 700 metros de los depósitos, salían despavoridos de sus casas. Los vecinos comentaron que no escucharon las alarmas de seguridad que notifican de una emergencia. Esto constituye otra falla.

A pocos minutos de la explosión y sin asegurar el área de peligro, los equipos de prensa y el personal militar que estuvieron cerca de los depósitos sin el traje protector contra incendios hacen suponer que en Cavim no estaban capacitados para activar un plan de emergencia y evacuación.

Normas de almacenaje:

Quien ingrese al área no debe llevar metales (anillos, cadenas, bolígrafos).

No debe haber fuentes de electricidad cerca (luz, bombillos y otros implementos, solo linternas para la revisión del almacénpolvorín).

El área debe contar con un extintor de incendio, tipo Polvo Químico (PQS), del peso que corresponda, para el tamaño y magnitud del material almacenado.

Debe existir un sistema de alarma externa audible, que permita conocer la emergencia y tomar las medidas del caso.


Por: LAUDELYN SEQUERA
MARACAY | CAVIM
Salud | Política
EL NACIONAL

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