SEXO SIN TABÚ: Clítoris, nacido para el placer

Siete de cada diez mujeres ignoran que poseen una zona que produce sensaciones altamente satisfactorias.
Muchos hombres desconocen
la genitalidad de su pareja
Cuando Neyda menciona a quien fue su esposo por seis años, no tiene otra forma de definirlo sino como “asaltante coital”. El término quizás lo oyó de algún especialista, pero esta mujer de 34 años de edad, que se ha vuelto a casar y habla sin secretos de su intimidad, subraya, entre otros defectos, que su ex marido solía llegar estresado del trabajo: “Me pedía que abriera las piernas y sin una caricia ni una palabra de amor me penetraba hasta que él lograba su orgasmo”.
Lo evoca recostada en la terraza donde se desarrolla su “sexo feliz”. Desde que conoció a Alex, esta farmaceuta no se levanta en las mañanas de mal humor. “Es un amante apasionado y me enseñó a usar un arma que no conocía, mi propio clítoris”. “Es el único órgano del cuerpo humano cuya función es la de dar placer”, resume Rómulo Aponte, médico, psiquiatra y sexólogo, al referirse a la enmarañada enervación que desde el punto de vista anatómico no presenta otro sistema del cuerpo humano.
Explica que tales terminaciones poseen importantes conexiones con la corteza somatosensorial, la parte del cerebro que ejerce función de percepción de las sensaciones que el cuerpo humano puede experimentar. “Allí, en esa corteza, el clítoris ejerce una presencia predominante”. Hay más: los tejidos del clítoris tienen una extraordinaria capacidad para la erección, similar a la del pene. Y remata con una frase que desatará envidia en algunos hombres: “Lo grandioso es que el clítoris no sufre de disfunción eréctil, y el orgasmo que genera mediante su estimulación es más intenso que el obtenido con estimulación de la vagina o del punto G, y hasta del cuello del útero mediante la penetración profunda durante coito”.
En Venezuela hay cifras similares, y Rómulo Aponte atribuye tal desconocimiento a las limitaciones propias de los prejuicios tradicionales. “Mal aprendizaje de la sexualidad y vetos impuestos desde la infancia al reconocimiento de las exquisitas sensaciones derivadas de la exploración genital y particularmente de la estimulación del clítoris”.
Esta experiencia, que un sexólogo compara con el estruendo que el gol produce en las tribunas, es para toda mujer una sensación irrepetible. En 1966, los célebres Master & Johnson (William Masters y Virginia Johnson) filmaron y observaron a más de 10.000 parejas durante el coito, para describir de forma científica los cambios físicos que se producían en el acto sexual. Dividieron las fases de la respuesta sexual en 4: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Luego, Kaplan en 1978 añadió la fase inicial de deseo y Leiblum, en 1990, agregó la fase final llamada satisfacción.
En las observaciones quedó fijado, como un asterisco al final de página, el protagonismo del clítoris en parejas cuyos “ah” eran los más prolongados y teatrales.
La posición preferida para muchas mujeres es la de andrómaca (la mujer arriba y hombre abajo), que facilita el roce del clítoris con la pelvis de la pareja, volviendo a la mujer dueña del acto y dándole rienda suelta a sus fantasías de dominación. Este control total le da más en confianza, vigila el ritmo de la penetración vaginal, la profundidad y los correctos movimientos para maximizar su placer.
Otra forma obtener placer es mediante sexo oral o “cunnilingus”. Y en cuanto a los dedos, no hace falta ser pianista para darle el uso que pueda sacar una nota musical a esa zona privilegiada que, según el poema Clítoris de Fernando Arrabal, describe como “taller del amor para el martirio y sus brasas”.
Por: ELIZABETH ARAUJO
Sexo | Salud
EL NACIONAL
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