INVASIÓN: El crimen se refugia en la torre Confinanzas



El piso 7 actualmente se encuentra ocupado por el grupo de paramilitares los Tupamaro.

Aseguran que los líderes riñen
por venta de lugares…”

 

Vecinos de Candelaria dicen que la edificación ocupada es una alcabala de la muerte.

La toma policial en la torre Confinanzas, en la avenida Andrés Bello, cayó del cielo. Los agentes de la Policía Nacional descendieron ayer en la tarde de un helicóptero a los últimos pisos de la edificación para hacer un allanamiento por el secuestro del agregado comercial de la Embajada de Costa Rica, Guillermo Cholele. Para María Isabel Jiménez, vecina de Candelaria, la hazaña valió aplausos: “Ese edificio invadido ha cobrado varias víctimas en la parroquia. Muchos de los sucesos que nos sorprenden salen de ese lugar”.

Pese a que sólo se incautaron 2 armas de fuego en el edificio de 45 pisos y más de 3.000 habitantes, los vecinos atribuyen en el hallazgo un logro. “Desde hace tiempo hemos pedido a los organismos de seguridad que coloquen el ojo en esa torre, pues se ha convertido en una alcabala de la muerte”, explicó Carlos Julio Rojas, presidente de la Asociación de Vecinos de Candelaria.

A las manos de Rojas llegan cada semana denuncias de hurtos, asaltos, robos de vehículos, tráfico de drogas y prostitución procedentes de la torre Confinanzas. Son muchos los que se abstienen de acudir a la policía.

El ingreso al lugar es restringido. Dos vigilantes, por lo menos, se encargan de requisar a los visitantes. Y en una de las dos entradas principales fue colocada una alcabala. Pese a las medidas de seguridad externas, los habitantes de la torre recuerdan con escalofrío el día de diciembre pasado en que encontraron en el sótano el cuerpo de una muchacha enterrada en cal. O la vez en que algunos líderes del edificio iban a descuartizar con una sierra eléctrica a otros dos porque tenían diferencias. También cuentan los accidentes de vecinos que han fallecido al caer en el abismo por falta de seguridad en las estructuras.

Riña interna:

En diciembre se acentuó una disputa por el dominio de áreas en la torre Confinanzas, según moradores. El retraso en el pago del condominio, de 150 bolívares mensuales, motivó el desalojo de algunas familias. “Sacan a la gente con armas y de madrugada. Luego, venden ese lugar en 25.000 bolívares. El líder, “el Niño Daza”, no suele proceder de esa forma, incluso regala el área para vivir, pero otros coordinadores pasaron por encima de él desde hace unos meses y están negociando”, señaló una mujer que fue desalojada en enero y prefiere mantener su identidad en reserva.

Los habitantes de la edificación identifican a los líderes por apodos: “el Niño Daza”, “Talí”, “Ronny”, “Elvis”, “el Gordo Borrego”, “Petare”, “John Kelly”, “el Enano”, “Gerardo, Jhonathan”, “Arturo”, “Luis” y “el Nenuco”.

Los coordinadores se distribuyen entre los pisos 1 y 15 de la torre A, pues la B está completamente reservada para los evangélicos. En el piso 8 está el máximo dirigente, Alexander Daza, apodado “el Niño Daza”, que en pocas oportunidades se expone en el edificio. “Él también tiene un apartamento en Candelaria y algunas veces no está aquí. No es un hombre violento, pues se metió a evangélico hace algunos años. Sin embargo, ha estado preso, incluso en Rodeo II. En diciembre fue la última vez que estuvo detenido y la policía pedía 11.000 bolívares para liberarlo.

Sólo duró un mes preso”, dijo una habitante del edificio que reservó su identidad.

El piso 7 actualmente se encuentra ocupado por el grupo de los Tupamaro. Los residentes del edificio aseguran que ellos son cautelosos, sólo mantienen la puerta de emergencia abierta para controlar el acceso a su territorio y permanecen armados.


Por: MAOLIS CASTRO
macastro@el-nacional.com
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EL NACIONAL
Miércoles 11 de Abril de 2012

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