ANÁLISIS: Ningún presidente venezolano ha sido evaluado por una junta médica

El Tribunal Supremo de Justicia se negó en 2002 a admitir la petición de Acción Democrática de declarar la incapacidad del jefe de Estado para gobernar.

Hay muchos casos de mandatarios que
se han enfermado en el poder

 

Líderes de gobierno de la región se han separado del cargo cuando han presentado cuadros médicos delicados.

La Constitución Bolivariana de Venezuela dispone que el Presidente de la República debe separarse de sus funciones, si una junta médica certifica que padece una incapacidad física o mental permanente. Aunque en el caso del presidente Hugo Chávez han sido presentadas varias solicitudes de invalidez para ejercer el cargo (todas por supuesta insania mental), el Tribunal Supremo de Justicia nunca ha dado el visto bueno para que el jefe del Estado sea objeto de una evaluación.

El artículo 233 de la carta magna establece que los especialistas que chequeen al primer mandatario nacional deben ser designados por el máximo tribunal de la República, pero no indica cuáles son los requisitos que se deben presentar para que la solicitud proceda. En este vacío legal se han fundamentado los magistrados para negar la evaluación médica.

Desde que el candidato presidencial Diógenes Escalante, favorito para convertirse en presidente de la República en 1945, fue evaluado por una junta médica que determinó que había perdido la razón, ha sido la única vez que se ha recurrido a este mecanismo constitucional en el país para evaluar a un “casi” presidente.

Pero casos de mandatarios que se han enfermado, durante el ejercicio en el poder hay muchos en el mundo. Lo más recientes han sido los de Fernando Lugo, presidente de Paraguay; Cristina Kirchner, presidenta de Argentina, y la presidenta y ex presidente de Brasil, Dilma Rouseff y Luiz Inacio Lula Da Silva, respectivamente. Casualmente todos tuvieron que batallar contra un cáncer.

A Lugo se le diagnosticó en 2010 un linfoma cancerígeno y sufrió una trombosis. Se trató en el famoso hospital SirioLibanés en Brasil. Durante su tratamiento, que incluyó sesiones de quimioterapia, dejó encargado de la Presidencia a su vicepresidente. La enfermedad llegó cuando Lugo había bajado sensiblemente su popularidad, y su estado de salud la mejoró.

Cuando Rousseff era candidata a la Presidencia y se enteró de que tenía cáncer linfático, pensó en ocultarlo. Pero recibió el consejo del entonces ministro de Comunicación, Franklin Martins, de informar su padecimiento de manera transparente. El anuncio le granjeó mayor apoyo, y se impuso en la elección.

Rousseff sucedió a Lula Da Silva, quien a los meses de dejar el poder tuvo que tratarse de un cáncer de laringe. Lula anunció su enfermedad públicamente y se mostró calvo, producto de la quimioterapia.

En todos esos casos algunos los mandatarios se han apartado temporalmente del poder y han dejado a cargo al vicepresidente. De igual forma, han hecho público algunos detalles sobre sus padecimientos.

Cuando se anunció que Cristina Kirchner tenía un cáncer tiroideo, el anuncio lo hizo un portavoz, y se informó también quiénes eran los médicos tratantes, el centro médico en el cual se operaría y cuánto tiempo estaría de reposo. El vicepresidente, Amado Boudou, fue presidente durante los 15 días de reposo de Kirchner.

Silencio estratégico:

Pero no todos los presidentes hablan abiertamente sobre su enfermedad. Por poner dos casos, Hugo Chávez y Fidel Castro.

Ambos mandatarios han ocultado sus padecimientos y pocos saben qué es lo que tienen o tuvieron.

El jefe de Estado francés François Mitterand padeció cáncer de próstata durante 10 años de su gobierno. Nadie supo de su enfermedad. Falleció debido al cáncer seis meses después de abandonar el cargo.

En el Estados Unidos de 1945, Franklin Delano Roosevelt murió de un cáncer cerebral. Eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial y los norteamericanos ni siquiera sabían que la polio había dejado en silla de ruedas a su presidente. Quizá para no repetir el episodio de un mandatario que fallezca ejerciendo la presidencia, se estableció como práctica que cada año el jefe de Estado de esa nación presente públicamente un parte médico sobre su estado de salud.

Cuando Ronald Reagan presidió Estados Unidos durante la Guerra Fría, sufrió cáncer de colón y fue operado en varias oportunidades. Nunca abandonó su cargo.

Menos sentidos:

La discapacidad tampoco ha sido obstáculo para llevar las riendas de un país. En República Dominicana Joaquín Balaguer presidió su país siete veces, y en sus últimos períodos estaba ciego y no podía caminar. Ejerció férreamente el poder. Se le acusa de asesinar a muchos de sus detractores.

Los pobladores de Cali, Colombia, escogieron a un alcalde ciego, cuyo lema fue: “Él ve lo que otros no pueden ver”.

Sin embargo, Apolinar Salcedo duró poco en el cargo, pues fue destituido por presuntamente estar incurso en actos de corrupción. También Inglaterra tuvo un ministro del Interior invidente. Fue en 2004, cuando David Blunkett ocupó esa cartera del gobierno laborista.

¿Cómo se constituye la junta?

El abogado constitucionalista Luis Alfonso Herrera Orellana explicó que los procedimientos para declarar las faltas absolutas del presidente de la República deberían estar regulados mediante una ley especial. 

“En este momento no está establecido cómo se constituiría la junta médica que prevé la Constitución. Debería ser confiable, plural, con participación de académicos y de médicos delsector público y privado, por ejemplo”, indicó Herrera Orellana. Hasta ahora lo único que se ha determinado ­y no por ley sino por un fallo que redactó Iván Rincón Urdaneta, cuando era presidente del TSJ­ es que la junta no puede estar integrada por menos de cinco médicos. 

El artículo 223 de la Constitución establece que la falta absoluta por incapacidad física o mental permanente del presidente debe contar con la aprobación de la Asamblea Nacional. 

“Pareciera que aunque la conclusión del examen médico establezca que el jefe de Estado es incapaz para ejercer sus funciones, la Asamblea Nacional puede desaprobarlo. Estaríamos hablando de una especie de aprobación política sobre un hecho científico”, afirmó el constitucionalista. 

En 2002, por ejemplo, el TSJ se negó a admitir la petición de declarar la incapacidad para gobernar que presentó el partido Acción Democrática. La Sala Plena argumentó que no habían sido consignados “los documentos indispensables que justifiquen la interposición de la demanda”. En aquella ocasión el secretario general de AD, Henry Ramos Allup,presentó extractos de las declaraciones que algunos psiquiatras habían ofrecido a los medios de comunicación, en las que expresaron su posición frente a la conducta de Chávez.


Por:CELINA CARQUEZ
DIANA LOZANO PERAFÁN
ccarquez@el-nacional.com
dlozano@el-nacional.com
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