SUFRAGIO2012: Documento apócrifo deja al descubierto “movilización planificada”



Funcionarios denuncian presiones
para asistir al acto de Chávez

 

Para la oposición esto confirma el uso de recursos del estado por parte del oficialismo.

La presentación de su candidatura se urdió para demostrar que continúa en forma, pero los cuatro meses de campaña que se avecinan pueden ser un auténtico Vía Crucis para Chávez.

Él mismo ha reconocido que el último año ha sido el más duro de su vida y que ya no es aquel “caballo desbocado” cuya omnipresencia en los medios de comunicación le transformaba en un dirigente invencible a la vista de sus adeptos.

Para entender la verdadera situación de Chávez hay que fijarse, en primer lugar, en la presentación de su candidatura ante la Comisión Nacional Electoral, el lunes en Caracas. Era la primera vez que aparecía en público desde su regreso a Venezuela, en mayo, después de las últimas sesiones de quimioterapia. El día anterior, el candidato de la oposición unida, Henrique Capriles, de 39 años, había realizado una marcha de diez kilómetros a pie hacia la Comisión. Fue acompañado de miles de partidarios con los que quiso ofrecer al país una imagen de juventud y empuje.

Cansado, hinchado y pálido”:

Los asesores de Chávez quisieron contrarrestar la vitalidad del joven Capriles con un acompañamiento mucho más multitudinario y con algún truquillo que otro para preservar la imagen de vitalidad del presidente. Consiguieron sin problemas lo primero y facilitaron la llegada del candidato subiéndole a un camión que, según algunas fuentes, llevaba incorporado un ascensor especial. Pero como todo el mundo estaba pendiente de su forma física una cadena de televisión colocó una cámara enfocada hacia ese lugar y el presidente tuvo que bajar finalmente por una escalerilla.

No existe constancia de que tuviera dificultades para hacerlo, aunque algunos cronistas cuentan que vieron a Chávez “cansado, hinchado y pálido”. También hay discrepancias en cuanto a la duración de su discurso, que para la prensa oficialista fue de tres horas mientras otros medios más creíbles, como Reuters, lo reducen a una. Y hay que fijarse también en el contenido. Además de las habituales andanadas de insultos contra su contrincante, el presidente calificó la campaña de la oposición de “guerra sicológica del adversario” para intentar invalidarle magnificando las consecuencias de su enfermedad.

Pero ahí estaba él, dijo, para demostrarle a todo el mundo que aún hay Chávez para rato. Incluso sustituyó el habitual “Patria o muerte” importado de Cuba con el eslogan “viviremos y venceremos”, mucho más esperanzador para sus partidarios.

Sin sustituto para Chávez:

Su entorno político también debe de estar muy seguro de la capacidad de supervivencia del líder, porque durante los 200 días de ausencia física de Chávez, no solo no han buscado a un posible sustituto, sino que durante el último año se han dedicado a recorrer ciudades y regiones hablando siempre “en nombre del comandante Chávez”. También es posible que, simplemente, no se atrevan a cuestionar su liderazgo, pero todos son conscientes de que el gran valor electoral del Partido Socialista Unido de Venezuela es Chávez.

“A por los 10 millones de votos”, dijo el presidente en su discurso, y según los últimos sondeos conseguiría el apoyo del 60 por ciento de los 18 millones de venezolanos con derecho a sufragio frente al 30 por ciento que otorgan a Capriles. Esas cifras son asimismo el reflejo de la distribución de la riqueza en un país con grandes masas de pobres a los que el chavismo ha sacado de la miseria. En muchos casos ha sido a costa de una nefasta política económica y de un alto y constatado nivel de corrupción, pero a Chávez le ha funcionado durante doce años y todavía le puede procurar otros seis más de gobierno.

Silencio absoluto sobre su enfermedad:

Lo único que puede tirar por tierra sus esperanzas es una progresión rápida de su enfermedad. Según algunos expertos Chávez padece un Rabdomiosarcoma, una rara variedad de cáncer que es mortal de necesidad si no se coge a tiempo. Y si a algo era reacio el todopoderoso presidente era a los chequeos médicos. Lo mismo que sucedió con la enfermedad de Fidel Castro, el mutismo ha acompañado desde el principio la evolución del mal de su colega venezolano. Lo único claro es que le han operado dos veces en Cuba y que se ha sometido a cuatro sesiones completas de quimioterapia y a muchas de radioterapia.

Y también es cierto que Chávez, en un curioso ejercicio demagógico, ha conseguido transformar su imagen y pasar de enfermo a mártir en poco tiempo. Si consigue mantenerlo volverá a arrasar, pero a poco que decaiga su ánimo Capriles estará bien cerca para aprovechar la ocasión. Las de octubre serán, en todo caso, las elecciones venezolanas más reñidas y apasionantes de las últimas décadas.

Por: Redacción
Politica | Opinión
SUFRAGIO2012 | CNE





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