ANARQUÍA: En Caracas, los motorizados “son una plaga”



Cada vez que llueve, los motorizados esperan pacientemente a que escampe bajo diferentes puentes en la Gran Caracas, sin importarles el trafico y las molestias a otros conductores, un clásico anárquico.

Cada vez que llueve, los motorizados esperan pacientemente a que escampe bajo diferentes puentes en la Gran Caracas, sin importarles el trafico y las molestias a otros conductores, un clásico anárquico.

Pelotones de hasta 50 motos
corren por las arterias
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En el país hay por lo menos, 800.719 motorizados.

Motorizados llevan diez años circulando por las autopistas.

Los motorizados se han convertido en un tema de salud pública.

Hospitales de choque reciben a más de cien motorizados cada semana.

En la actualidad hay unas 275.000 motos registradas, según el último censo en esta nación de 28 millones de personas, pero se calcula que en realidad hay más de 800.719 motos

Caracas.- Ronald Álvarez manejaba por una transitada calle cuando escuchó insistentes bocinazos de alguien que se le acercaba por atrás. Era un sonido familiar que hizo que se le acelerase el corazón, como le ocurre a todo conductor en su situación.

Los motociclistas son famosos en Caracas por su manejo zigzagueante y por tratar de pasar por espacios reducidos, llevándose a menudo los espejos de los autos, sin querer o incluso intencionalmente, si consideran que el conductor no le deja espacio para pasar, a propósito. Al correrse hacia un costado para darle lugar a la moto, Álvarez chocó contra un vehículo que se había detenido súbitamente, causándole daños a la parte delantera de su propio auto.

“Son la peor plaga que tenemos en Caracas”, lamentó Álvarez. “No lo digo yo, lo dice todo el mundo”.

Efectivamente, casi todos los caraqueños se quejan de la cantidad de motocicletas que transitan por las calles como langostas, llevándose luces rojas, avanzando a contramano y atropellando peatones con impunidad. Son además el medio de transporte preferido por los ladrones y los asesinos a sueldo: en el 90% de los delitos violentos de esta ciudad con un alto índice de homicidios se usan motos, según un estimado.

Los caraqueños dicen que la invasión de motos comenzó hace una década con la importación de modelos chinos que costaban pocos cientos de dólares y se acentuó en los últimos seis años.

La gasolina, que se vende a precios subsidiados por el gobierno en este país petrolero, es la más barata del mundo -más barata incluso que el agua- y cuesta centavos llenar el tanque de una moto.

En 2011 el gobierno finalmente sancionó una ley que debía ayudar a controlar los desbordes de las motocicletas, pero casi dos años después nadie hace cumplir esas normas y la gente dice que el problema está empeorando.

“Para mí el problema de los motorizados se ha convertido en un tema de salud pública”, expresó Fermín Mármol García, prominente criminólogo que llegó a la conclusión de que hay motos involucradas en el 90% de los delitos violentos tras analizar datos del gobierno y de organizaciones no gubernamentales. “Ya no es un tema de delito solamente o un tema de violencia. Es un tema de salud pública”.

Venezuela tiene el dudoso honor de estar tercero en la lista de países con mayor índice de muertes causadas por vehículos automotores, con 37,3 muertes por cada 100.000 habitantes, según un estudio de la Organización Mundial para la Salud publicado este año. Solo República Dominicana y Tailandia están peor.

No está claro qué porcentaje de esos accidentes involucran motos, pero la radio reporta constantemente incidentes con esos vehículos.

Pase una hora en las calles de Caracas y observará violaciones a las leyes de tránsito de todo tipo.

El mes pasado, en un caso que conmocionó por su audacia, unos 400 motociclistas que participaban en una de esas procesiones le robaron a una decena de automovilistas.

En 2003 levantaron restricciones:

Fue en el año 2003 cuando una resolución del Minfra (el desaparecido Ministerio de Infraestructura) levantó todas las restricciones de circulación que existían sobre los motorizados, y desde entonces pueden circular por cualquier parte del territorio nacional y a cualquier hora.

Ante la proliferación de accidentes de motorizados en las vías expresas, un famoso decreto durante el gobierno de Jaime Lusinchi (el 485, en 1985) no solo prohibió su circulación en éstas, sino que estableció además que en el resto del área metropolitana de Caracas sólo podrían circular durante las cinco de la mañana y las once de la noche.

Estas resoluciones se respetaron a medias, y la falta de sanciones hizo que la presencia de motorizados en la autopista en la década del noventa se fuera haciendo cada vez más frencuente. A principios de 2000 también se fue organizando el gremio de los motorizados y comenzaron las protestas para que se revocara esta prohibición.

En marzo de 2001 el Concejo Municipal de Libertador aprobó la Ordenanza sobre Uso y Circulación de los Motorizados en el municipio, el cual permitía, por primera vez en 16 años, la circulación de motorizados por la autopista (aunque solo en Libertador). La ordenanza fue promulgada pocos días después por el alcalde Freddy Bernal.

La circulación sin restricciones que existe desde hace diez años ha hecho que los llamados hospitales de choque de Caracas (Pérez Carreño, Domingo Luciani, el hospital de Coche, el Vargas o el Pérez de León II) reciban entre diez y veinte lesionados por accidentes de moto cada día entre domingo y jueves, pero esta estadística suele duplicarse los viernes y sábados. La lesión más común es la fractura en miembros inferiores, se ha registrado un aumento preocupante en lesiones severas como la llamada “rodilla flotante”, una fractura de tibia y fémur en la misma pierna.

A nivel nacional, según declaró el director del Instituto Nacional de Tránsito Terrestre Dante Rivas apenas fue nombrado en agosto de 2012, cinco motorizados mueren y 25 resultan con lesiones permanentes o graves.

El criminalista Javier Gorriño cree que urge revivir algunas restricciones en cuanto a la circulación de motorizados, no solo por la proliferación de accidentes, sino también por un dato preocupante: en Caracas el 80 por ciento de los delitos se cometen en moto. Sin embargo, no es optimista al respecto: “El motorizado es parte de toda una anarquía que no se ha querido controlar, porque prefieren tenerlo como amigos, todo control genera molestias”.

Hay más de 50 mil motorizados en Caracas. La norma "imaginaria" es que vayan al lado del canal rápido, pero no siempre cumplen.

Hay más de 50 mil motorizados en Caracas. La norma “imaginaria” es que vayan al lado del canal rápido, pero no siempre cumplen.

Pelotones de 50 motos corren por las arterias:

Decenas se estacionan en las aceras, bloqueando el paso de los peatones. A veces se ven cuatro miembros de una familia en una misma moto. Con frecuencia los pasajeros de las motos cargan paquetes enormes. Hace poco se vio a un motociclista con un pequeño terrier en su regazo y el animalito tenía las patitas delanteras en el volante.

“Parece que se transformara la persona cuando se monta a una moto”, dijo el conductor de taxi Samuel Tarazón, quien el año pasado vio como una moto atropellaba a un anciano en un cruce. “Es una forma de manejar muy violenta”.

La Policía generalmente mira hacia otro lado y hay quienes dicen que los agentes son a veces lo que peor manejan. Por las calles se ven muchas motos del gobierno que circulan sin placas y que aparentemente ni siquiera están registradas.

Parte del problema es que todavía no se han implementado los estatutos que establecen castigos para las infracciones de las motos. Así, incluso si un policía decidiese castigar a un conductor por no usar casco, no podría darle una multa porque no hay una cifra para esa infracción.

La sanción de esos estatutos ha sido aplazada varias veces y los expertos dicen que ello da a los motociclistas una sensación de impunidad que ha generado una nueva tendencia, la del uso de las motos para cometer delitos.

Ladrones armados que se movilizan en motos atracan a automovilistas durante los feroces trancones de tráfico y la Policía no tiene forma de responder a la denuncia.

“Estoy en una cola y hacen así en un vidrio. ¿Qué voy a hacer?”, relata Álvarez, imitando el sonido de un arma que choca contra un vidrio. “‘¡Dame lo que tengas!’. Toma hermano. No voy a arriesgar mi vida por una pertenencia”.

Las bandas en motocicletas han proliferado y han creado una tradición de formar caravanas luego del funeral de uno de ellos y frenar deliberadamente el tráfico.

El mes pasado, en un caso que conmocionó por su audacia, unos 400 motociclistas que participaban en una de esas procesiones le robaron a una decena de automovilistas billeteras, carteras, computadoras portátiles y teléfonos celulares en la autopista hacia el suburbio de Macaracuay.

Han algunos indicios de que el presidente Nicolás Maduro habla en serio cuando dice que va a combatir el problema. Aborda el tema con mucha más frecuencia que su predecesor Hugo Chávez. Las autoridades dijeron hace poco que están negociando con los gremios de motociclistas la redacción de las nuevas normas.

“A todo el que no se ajuste a las normas le caerá el peso de la ley”, afirmó el ministro del Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres el mes pasado.

El apoyo del gremio puede resultar crucial, pues los motociclistas tienen fama de defender a sus pares, incluso con la violencia.

En un caso las autoridades trataron de confiscar motos ilegales y más de 100 motociclistas rodearon una unidad policial, obligaron a salir a sus ocupantes y le prendieron fuego al edificio.

Mármol García dijo que algunas bandas tienen lazos con importantes círculos políticos desde el fallido golpe de Estado de 2002, en que el gobierno buscó organizar una fuerza de choque que puede movilizarse rápidamente.

“Cuando usted alimenta pequeños monstruos, y esos monstruos crecen, cobran vida propia”, declaró. “Y tal vez… la anarquía del gremio de motorizados es un monstruo hoy día con mucho poder y genera mucha preocupación en el estamento público para ponerlos en cintura”.

El boom de las motocicletas, por otro lado, permite que mucha gente se gane la vida.

Por ejemplo, han florecido los “mototaxis”, algo hasta hace poco desconocido. Hoy por hoy, en cada esquina hay mototaxis esperando por clientes en al sector comercial de la ciudad. Los conductores dicen que se necesita una licencia para conducir una moto, pero no para poner un negocio de mototaxi.

En la actualidad hay unas 275.000 motos registradas, según el último censo en esta nación de 28 millones de personas, pero se calcula que en realidad hay más de 800.000 motos en la calle, de acuerdo con un informe reciente del diario El Universal.

Para algunos, las mototaxis son una salvación.

Caracas es una ciudad de calles estrechas, ubicada en un valle, y la infraestructura de transporte ha sido ignorada por décadas, lo que da lugar a grandes congestionamientos de tráfico.

Por ello, manejar una moto o subirse a un mototaxi le permite a uno llegar a tiempo a una cita. En las horas pico todo el mundo, desde jornaleros y estudiantes hasta médicos y abogados, se montan en una moto.

Henry Frías, un empleado bancario de 35 años, toma mototaxis a menudo para hacer en 15 minutos un recorrido a su casa de 8 kilómetros (5 millas) que de lo contrario tomaría una hora y media.

“Uno tiene que llegar antes de las 8 de la mañana, pero con los semáforos y el tráfico es imposible llegar a esa hora”, manifestó Frías recientemente, luciendo pantalones grises y una camisa de vestir blanca. “Tiene sus peligros, porque en la mototaxi muchas veces uno corre el riesgo de sufrir cualquier tipo de accidente… Lo que pasa es que es lo más seguro para llegar temprano”.

El conductor de mototaxi Wilmer Acosta dijo que ofrece un servicio esencial y trata de ser respetuoso de las leyes, aunque admite que de vez en cuando comete alguna infracción.

“Si yo me llevo un espejo es mi deber como ciudadano, como persona consciente, de parar, aunque sea para pedir disculpas”, dijo. “Quizás no lo vaya a pagar, pero aunque sea decir ‘discúlpame'”.

En toda Caracas la anarquía que generan los motorizados afecta a peatones y demás conductores.

En toda Caracas la anarquía que generan los motorizados afecta a peatones y demás conductores.

Motorizados como arroz:

Duarte compró su moto hace cuatro años y pasó a engrosar la lista de personas que entre 2001 y 2011 adquirió una motocicleta.

Según los resultados del Censo 2011, presentados por el Instituto Nacional de Estadística, durante ese período el porcentaje de hogares con disponibilidad de una moto se duplicó.

Pasó de 4% en 2001, a 8,6% en 2011. Eso quiere decir que si en el país hay 7.147.904 hogares, existen, por lo menos, 800.719 motorizados.

Las cifras que manejan Ziegler y Palencia indican que hay 28.000 motorizados sólo en la parroquia Sucre. “En Caracas hay aproximadamente 300.000 y más de 800 cooperativas de mototaxistas”, dice Ziegler.

El uso de ese vehículo como medio de transporte se ve favorecido por varios motivos. Xiomara Hoyos, directora ejecutiva de la Asociación de Industriales, Fabricantes y Ensambladores de Motociclos, explica que todas las motos que se venden en Venezuela se producen en el país.

“Desde 2008 no se importan motos. Todas se fabrican aquí, su producción está garantizada, así como la disponibilidad de repuestos. Eso la convierte en un producto accesible”, dijo.

La asociación apoya a la fundación con los refugios y las campañas educativas. “Deben aprender a conocer la Ley de Tránsito, a ser amables, no llevar cargas pesadas. Es importante que se abrochen el casco. Todo esto requiere de un trabajo conjunto”, subrayó Hoyos.


Por: Peter Orsi
Associated Press
Politica | Opinión
El Nuevo Herald




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