CRÓNICA: “Hoy cargué al chamo que falleció”



La foto muestra a Robert Redman cargando el cuerpo de un fallecido en las protestas. Horas después, él mismo caería muerto, víctima de un balazo. Relató todo en su cuenta de la red social.

La foto muestra a Robert Redman cargando el cuerpo de Bassil da Costa fallecido en las protestas. Horas después, él mismo caería muerto, víctima de un balazo. Relató todo en su cuenta de la red social.

“Hoy cargué al chamo que falleció,
¿y tú qué hiciste..?”


 

La muerte acechó a Roberto Redman.

Ciudadanos llevaron flores a Chacao y Candelaria, donde mataron a dos manifestantes.

Sin conocerse, los dos jóvenes que murieron en las protestas del miércoles en Caracas coincidieron en una fotografía.

Roberto Redman cargó a Bassil da Costa cuando cayó sin vida por un disparo en la avenida Universidad. Horas más tarde, él fue asesinado en otra manifestación.

Una extraña coincidencia unió a dos opositores que perdieron la vida. Roberto Redman cargó a Bassil Da Costa el miércoles en la tarde, cuando cayó muerto en Candelaria, producto de un disparo. Horas más tarde, el ayudante sería asesinado en otra manifestación, en Chacao.

Roberto Redman corrió al bulevar Arturo Uslar Pietri, entre la avenida San Ignacio de Loyola y la calle Monseñor Juan Grilc de Chacao, espantado por la persecución de los policías. Había recorrido más de 2 cuadras, luego de que se dispersara una manifestación en la autopista Francisco Fajardo en contra del gobierno de Nicolás Maduro, y lucía agotado. “No lo conocía, pero quedamos cerca en una esquina con otras 15 personas. Los policías desaparecieron de repente y decidimos seguir con nuestro reclamo. No habían pasado 10 minutos cuando se escucharon muchos tiros”, recordó Víctor Hernández.

De las ráfagas de disparos resultaron tres heridos y un muerto. Redman, de 31 años de edad, fue el tercer asesinado en la jornada violenta que se registró el miércoles en el país.

19 conchas calibre 9mm recolectadas en lugares donde fueron asesinados Bassil Da Costa, Roberto Redman.

19 conchas calibre 9mm recolectadas en lugares donde fueron asesinados Bassil Da Costa, Roberto Redman.

El asesinato es difícil de suprimir:

La silueta de su cadáver fue pintada con pintura blanca en la esquina de la avenida San Ignacio de Loyola. Un grupo decidió de manera espontánea, ayer por la tarde, colocarle flores y mensajes, entre los que se destaca uno escrito sobre el asfalto: “Sangre de un héroe venezolano”. Dicen que es un recordatorio, para no olvidar a uno de los muertos por las balas.

“La gente desde los edificios gritó: ‘Agáchense que vienen a matar’. Pero él fue el primero en caer. Varias ráfagas de disparos fueron lanzadas. No lo conocí, pero me duele que haya muerto así. Mi hija, Rosa, estudiante universitaria, fue una de las tres personas alcanzadas por las balas y ahora está en terapia intensiva, aunque estable. Esto pudo pasarle a cualquiera”, expresó María del Pino.

Redman se había graduado como piloto aéreo el año pasado, pertenecía al grupo de corredores Runners Venezuela, participó en las protestas de la oposición durante 10 años y se declaraba “guarimbero”. Germán Novelli, su amigo, lo describe como introvertido, buena gente, aficionado a las luchas políticas y los videojuegos. “Vivía con su papá porque su mamá murió cuando era adolescente. Era introvertido. Sus pasiones eran correr, ir al Ávila y la política. Fue combativo en las protestas por los homicidios de los hermanos Faddoul en 2006. Nunca desfalleció en su afán por la democracia”, dijo.

Redman había tenido una jornada pesada horas antes de ser asesinado. “Me pegaron una pedrada en la espalda, un cascazo por la nariz, tragué bomba lacrimógena, cargué al chamo que falleció, ¿y tú que hiciste?”, escribió en su cuenta de Twitter (@EscualidoReload).

La bala sin nombre que mató a Bassil:

Bassil Alejandro da Costa tiene dos perfiles en Facebook. El que creó para compartir sus aficiones al Deportivo Táchira y al surf, y otro creado ayer para honrarlo luego de su muerte, producto de un tiro en la cabeza y ocurrida entre Tracabordo y Miguelacho, en Candelaria.

En esa acera se lee “Tu bala llevaba mi nombre, el nombre de todos nosotros”, el comienzo de un poema dedicado al joven de 22 años de edad. Allí también se comparte el dolor que siguió a la marcha.

Un hombre alto, robusto, moreno, que vestía chaqueta negra y disparaba una pistola que recargaba a cada rato sería el que mató a Da Costa. El primo de la víctima, Neixer Arellano, de 22 años de edad, estudiante de la Universidad Alejandro de Humboldt, también llevó parte de esas ráfagas en la pierna. Su otro primo, Yorman Valero, de 19 años de edad, recibió un perdigonazo en el hombro.

Los tres vivían en Guatire, ciudad que está de luto y en protesta. Allí coinciden conocidos y familiares. Marlene Córdova, otra prima del joven -que creció en las calles del sector Valle Verde en un hogar de tres hermanos, madre peluquera y padre vigilante-, estuvo en las calles el miércoles al mediodía. “Él era un muchacho querido. Trabajaba como carpintero y le encantaba apoyar cuanta manifestación de la oposición hubiese. Mi tía, antes de que saliera de la casa, se lo dijo: `No vayas’, pero él insistió en que debía ir”.

Hablan vecinos de Candelaria:

Carlos Julio Rojas, coordinador de la Asamblea de Ciudadanos de Candelaria, aseguró que los vecinos de la parroquia fueron testigos de la represión contra la marcha estudiantil del 12 de febrero.

Rojas informó que pudieron observar cómo la violencia fue generada por colectivos armados que agredían a los manifestantes: “La Policía Nacional Bolivariana solo reprimió a estudiantes y ciudadanos, pero no detuvo a los colectivos que impulsaban la violencia. Desde nuestra óptica, hubo infiltrados en la movilización”.

Reveló que habitantes de edificios aledaños a la esquina de Monroy observaron cómo los colectivos y funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia dispararon con armas de fuego contra los manifestantes: “Nosotros lo presenciamos y tenemos los videos”.

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Extraña coincidencia:

El mensaje fue replicado más de 12.437 veces en la red social. El que cargara en sus brazos a Bassil Alejandro Da Costa, de 23 años de edad, asesinado por pistoleros el mismo día pero en la tarde, entre las esquinas de Tracabordo y Miguelacho, en Candelaria, ha sido calificado como una extraña coincidencia.

En tributo a Da Costa quedó otra esquina marcada, pero con un poema: “Tu bala llevaba mi nombre, el nombre de todos nosotros”, reza el comienzo de un texto dedicado al carpintero de 22 años de edad.

El asesinado en Candelaria tiene dos perfiles en Facebook. El que creó para hacer amigos y compartir sus gustos por el Deportivo Táchira y el surf y el que fue abierto ayer para honrarlo luego de que murió de un tiro en la cabeza.

Balas sin nombres:

Un hombre alto, robusto, moreno, que vestía chaqueta negra y disparaba una pistola que recargaba a cada rato sería quien mató a Da Costa. El primo de la víctima, Neixer Arellano, de 22 años de edad, estudiante de la Universidad Alejandro de Humboldt, también llevó parte de esas ráfagas y resultó herido en la pierna. Su otro primo, Yorman Valero, de 19 años de edad, recibió un perdigonazo en el hombro.

Los tres vivían en Guatire, ciudad que está de luto y en protesta. Marlene Córdova, otra prima de la víctima -que creció en las calles del sector popular Valle Verde en un hogar de tres hermanos, madre peluquera y padre vigilante-, estuvo en las calles el miércoles al mediodía. “Era un muchacho querido por toda la comunidad, dedicado a su oficio y a su deporte. Trabajaba como carpintero y le encantaba apoyar cuanta manifestación de la oposición hubiese. Mi tía siempre le advertía que era muy peligroso. Y ayer, antes de que saliera de la casa, se lo dijo: ‘No vayas’, pero él insistió en que debía ir”.

Sobre los dos homicidas de Redman solo hay vagos recuerdos. Iban en una motocicleta de alta cilindrada, marca Kawasaki, modelo KLR, quizás color oscuro, porque es posible que la noche engañara la vista de los testigos y fuentes policiales. Dicen que vestían chaquetas negras y jeans. El parrillero (acusado de desenfundar el arma de fuego) también es descrito como un moreno robusto. “Se pararon justo al lado de la tienda Disc Man Shop, unos segundos, y lanzaron tiros como locos. Detrás de ellos, a pocos metros, estaba otra moto, como esperando a que mataran a los manifestantes”, contó un testigo.

El cadáver y los tres heridos del último suceso fueron custodiados por vecinos. “Bajaron después de los disparos, esperaron a que llegara Salud Chacao e impidieron que el Cicpc se llevara el cuerpo de Roberto”, contó Manuel Mesías.

Pesquisas:

Al cadáver de Juan Crisóstomo Montoya González, de 40 años de edad, funcionario de Policaracas y miembro de un colectivo del 23 de Enero, le practicaron la autopsia el miércoles por la noche e inmediatamente fue entregado a sus parientes. Lo mataron entre las esquinas de Monroy y Tracabordo en Candelaria, de un tiro en la cara.

Desde el miércoles por la tarde la División contra Homicidios del Cicpc -incluido su jefe, Daniel Álvarez- asumió la pesquisa relacionada con los tres muertos y heridos registrados en Caracas. En la noche hicieron la inspección y el levantamiento planimétrico en Candelaria, donde fallecieron dos personas, así como en la avenida Arturo Uslar Pietri, en Chacao, donde asesinaron a Roberto José Redman Orozco.


Por: Maolis Castro,
Daniel Palacios
y Sandra Guerrero.
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El Nacional
Caracas, viernes 14 de febrero, 2014

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